ACUERDO SALARIAL UN IMPORTANTE CAMBIO DE RUMBO

El acuerdo alcanzado entre CCOO y UGT y la patronal en materia salarial, pone fin a un largo periodo de retroceso de los salarios de buena parte de la clase trabajadora de nuestro país. Es una gran noticia.
Por ello sorprende algunas reacciones criticas que se han producido, por cierto, en sentido divergente. Quienes consideran un acuerdo muy insuficiente y los que piensan que ¿a ver cómo se pagan las subidas?.
Quienes se han pasado años criticando y despreciando a los sindicatos, haciendo lo imposible para su descredito ante la opinión, ahora ponen pegas, cuando en España llevamos diez años en que nadie de los grandes medios de comunicación o de los sectores conservadores, se ha preocupado por los salarios y condiciones de trabajo y por la lucha sindical frente a la explotación de jóvenes y mujeres.
En mi opinión quienes en su vida han estado afiliados o han votado a un sindicato de clase, o habiéndolo hecho han terminado por desentenderse del compromiso sindical, no están muy legitimados para criticar este acuerdo.

La economía española, el empleo y los salarios no pueden seguir así
Valorar con rigor el alcance y la importancia del acuerdo, sin caer en la crítica injustificada ni en alabanzas exageradas, requiere situarnos en la realidad del mercado de trabajo, la estructura productiva, la implantación de la negociación colectiva, la afiliación sindical y la legislación laboral en España, en especial en los últimos años.
Es sabido que la inmensa mayoría de las empresas de nuestro país son pequeñas y medianas, con fuerte precariedad laboral, sistemática rotación de trabajadoras y trabajadores, limitada afiliación sindical y por tanto de representantes legales de la plantilla, escasa transparencia economica, y en muchos casos con una productividad lograda más por la baja remuneración del personal que por la innovación de las formas de financiación, producción y comercialización.
La crisis económica y sobre todo la reforma laboral del gobierno del PP, intensificó aun más esa realidad, con cinco efectos muy negativos: se han deteriorado mucho las condiciones salariales y de trabajo, se ha contraído el consumo, se han reducido de forma drástica los ingresos por cotizaciones, se han incrementado las bolsas de pobreza y exclusión dentro de la propias clases trabajadoras y se ha ido saliendo de la crisis repitiendo en buena medida el mismo sistema productivo, con preponderancia del sector turístico y de hostelería y de nuevo construcción.
Era un clamor dentro y fuera de nuestro país que el deterioro salarial no podía continuar; hasta los organismos internacionales más tradicionales lo reconocían.

El gobierno del PP dedicado a otras cuestiones no alentó la negociación entre CCOO y UGT y la patronal para ir saliendo de este túnel de precariedad y bajos salarios; y aunque no se puede imputar al nuevo gobierno de Pedro Sánchez la cristalización del acuerdo, es evidente que la nueva etapa abierta en España ha sido un claro estimulo para cerrar el acuerdo por parte de una patronal reticente. Como positivo ha sido el apoyo de la nueva Ministra de Trabajo y en general del gobierno.
Un decisivo cambio de rumbo
Por supuesto que el acuerdo es un primer paso, que después se deberá traducir en los convenios colectivos, superando las graves limitaciones que impuso la última reforma laboral. Es un acuerdo de mínimos, no de máximos y por tanto una garantía para los sectores con menor capacidad reivindicativa y movilizadora y a la vez no es un limite para aquellos convenios que puedan mejorar más.
Es un acuerdo que desde luego no repara las perdidas de 10 años de crisis, ni mucho menos. Es un acuerdo para cambiar de dirección, para dar por finalizado el periodo de caída salarial y empezar una etapa de recuperación salarial.
Es un acuerdo cuyo eje fundamental es el objetivo de los 14.000 euros mensuales mínimos para el año 2020, una medida profundamente solidaria.
Es un acuerdo que debe ser acompañado en los próximos meses y años por la modificación sustancial de la reforma laboral, por un incremento del salario mínimo interprofesional, por un replanteamiento de los topes de cotización, por la aprobación de una renta mínima de inserción en toda España que saque de la pobreza a amplios colectivos sociales.
Es un acuerdo que debe ser complementado por una futura reforma fiscal con un carácter progresivo, que combata el fraude fiscal y garantice mas recursos a nuestro sistema de protección social, a la educación, a la investigación y a las infraestructuras de comunicación.
Por tanto, un acuerdo para empezar una nueva senda de salida de la crisis mas justa y solidaria.
El cumplimiento del acuerdo no va a ser facil
Y hay que tener muy presente que es un acuerdo que va a encontrar importantes obstáculos para su cumplimiento, por sectores de la patronal, y no solo de la pequeña y mediana empresa.

CCOO y UGT tienen por delante un duro camino para ir trasladando este acuerdo marco en los convenios, y seguramente no faltaran situaciones conflictivas y empresas que aleguen todo tipo de argumentos para no aceptar o retrasar su cumplimiento.
Una vez más, CCOO y UGT han cumplido con su papel de defensa solidaria del conjunto de las clases trabajadoras y nuestra obligación es mantener nuestro reconocimiento y apoyo, para que este primer paso se cumpla en su totalidad y en sus plazos.