EL FUTURO DE LAS PENSIONES
DEBATE SOBRE LAS PENSIONES, DEMAGOGIA Y DESCONOCIMIENTO.

He estado más de 35 años trabajando en materias relacionadas con la protección social y muy en especial con el sistema público de pensiones de nuestro país. Y desde mi total desconocimiento en 1978, fui aprendiendo poco a poco, contando con la ayuda de maestros como Adolfo Jiménez (Secretario General de la Seguridad Social durante en los últimos años 80 y primeros 90 y un artífice básico del Pacto de Toledo). Con el tiempo llegué a la conclusión que el Sistema de Pensiones, que afecta a casi el 20% de nuestra población y a más del 10% del PIB, es una cuestión suficientemente trascendente y compleja como para andarse con frivolidades o demagogias (en las que yo por supuesto incurrí en los primeros años).
Todo lo contrario a lo que estamos viviendo en estos días, empezando por el bochornoso debate en el Congreso de los Diputados, con una portavoz socialista que no sabía de lo que hablaba, un portavoz de Podemos haciendo demagogia barata o el portavoz de Ciudadanos nadando y guardando la ropa para seguir acumulando votantes.
Como bochornoso ha sido el espectáculo de quienes arrogándose sin ninguna base la representación de los pensionistas de nuestro país, han pretendido echar a los sindicatos de clase de las movilizaciones sociales. Burlándose de que si alguien ha luchado en España desde 1977 hasta hoy por la mejora, cobertura y futuro de las pensiones han sido precisamente y casi en solitario los sindicatos de clase, y muy en especial CCOO, que en 1985 se atrevió a convocar una huelga general por su cuenta contra la reforma preparada por el gobierno de Felipe González.
CCOO y UGT y la mejora de las pensiones
Tras cada avance en nuestro sistema de pensiones han estado los sindicatos de clase, con sus propuestas, su voluntad y capacidad de negociación, con sus justas reivindicaciones y con su decidida oposición en las mesas de negociación, en las calles y en los centros de trabajo, cuando los diversos gobiernos han adoptado medidas que juzgábamos negativas.
Es más, el Pacto de Toledo que impulsó la mejora y la sostenibilidad futura de las pensiones, fue posible gracias en buena medida a las propuestas constructivas de CCOO y UGT.
Y con la misma voluntad rigurosa y constructiva los sindicatos se opusieron a la reforma del PP en el año 2013.
Así que ninguna lección y ninguna exclusión por quienes ahora aparecen como los únicos defensores de los pensionistas, jaleados, ¡hay que ver! por el grupo Prisa que siempre, siempre, siempre, ha defendido el recorte del sistema de pensiones a favor de los planes privados y que ha apoyado sin pudor todas las propuestas que con frecuencia han defendido p.e. los sucesivos gobernadores del Banco de España y los equipos de estudios de la gran banca.
Ya he tratado el tema de la situación de las pensiones y de posibles vías de garantizar su sostenibilidad en varios artículos en mi blog y en Facebook y a ellos me remito. Tan solo unos pequeños apuntes.
Debatir, negociar y acordar desde el rigor y seriedad
Hablar de las pensiones como un todo es un craso error. Hay distintas pensiones, con distinta función protectora; hay diferentes pensiones medias en relación a la vida laboral, salarios, régimen de encuadramiento; hay pensiones mínimas y pensiones no contributivas. Por tanto, igual de barbaridad sería decir que la mayoría de las pensiones son de miseria como que la mayoría de las pensiones son buenas. Depende de diversos factores.
En segundo lugar, el sistema de pensiones es un claro reflejo de la vida laboral, y con una vida laboral corta, precaria o con bajos salarios, no se puede esperar buenas pensiones, ni siquiera medianas y quien diga lo contrario miente descaradamente. Por tanto, el problema de fondo de nuestro sistema de pensiones es el del mercado laboral. Los años en que gracias a los sindicatos y los convenios colectivos mejoraron sustancialmente las condiciones de trabajo, eso se tradujo en una mejora importante de las nuevas pensiones en los últimos 20 años. Lo que no se ha conseguido en los años en activo no se podrá solucionar una vez jubilado. Así que luchemos con los sindicatos por más y mejores convenios y contra la precariedad laboral.
En tercer lugar, no se le puede pedir al sistema de pensiones que solucione todos los problemas sociales del país. Las pensiones no están para ayudar a los hijos e hijas de los pensionistas; están para garantizar una vida lo más digna posible a los pensionistas. Ayudar a los hijos debe hacerse por otros programas y actuaciones del sistema de protección social, por políticas de empleo, de educación y vivienda.
En cuarto lugar y aunque esto me lleve a perder muchos amigos, hay que reconocer que el colectivo social que más ha mejorado con la democracia han sido los pensionistas. En 1977 ser viejo era en la inmensa mayoría de los casos ser pobre o rozando la pobreza. Hoy no es ni remotamente así. Hoy millones de pensionistas viajan, y no solo de las clases medias o ricas, consumen, salen y se divierten, tienen descuentos sensibles en el transporte, la cultura y los espectáculos, además de en los medicamentos. Negar esta realidad es pura demagogia. Lo cual no es óbice para reconocer que aún hay muchas pensiones bajas y muchos mayores que viven en condiciones precarias.
Un nuevo modelo productivo, la mejor garantía para las pensiones
En quinto lugar, insisto en que el problema más grave de nuestro país, y ahora volveré a perder otro montón de amigos, no está en general en el nivel de las pensiones, sino en las notables insuficiencias de nuestro sistema educativo, en la inversión en I+D+I, en las infraestructuras, en el precio de la energía…Ahí es donde nos jugamos el futuro de España y desde luego de nuestro sistema de pensiones.
Sin embargo estamos volviendo a repetir el modelo productivo obsoleto que caracterizó nuestra economía en el pasado. Un país lleno de bares, peluquerías, gimnasios, centros de estética, etc.etc. y con un débil tejido industrial tiene poco futuro. ¿O es que alguien piensa que con ese modelo productivo podemos tener buenas pensiones?
Por último, resulta poco serio que pensemos que financiando las pensiones con los presupuestos generales del Estado se solucionan los problemas, o poniendo impuestos a la banca, o dejando pudrirse las autopistas de peaje. Me recuerda aquello que se decía hace 40 años de “los gastos militares para gastos sociales”.
En este contexto podríamos preguntarnos si realmente estamos dispuestos a pagar la presión fiscal del centro y norte de Europa. Si estamos dispuestos, lo que solucionaría algunos de nuestros graves problemas estructurales, ya sabemos a quién hay que votar. Porque resulta alucinante salir a la calle y después volver a votar a los mismos, con la promesa de que bajaran los impuestos.