COMUNISTA, a pesar de todo
Aparentemente nada a mi alrededor me hubiera conducido al comunismo. Mi familia burguesa. Perseguida o represaliada en la guerra civil por los republicanos. La educación religiosa. Estudiar la carrera de derecho. Ser un precoz teenager, amante enloquecido del rock and roll y la cultura anglosajona.
Otros muchos en aquella época también lo hicieron. Decían que era la lógica mezcla de rebeldía juvenil y deslumbramiento ante el prestigio combativo del PCE, la única oposición real a la dictadura.
No me bastan explicaciones de ese tipo. Sobre todo cuando 48 años después de haber entrado en el PCE, vitalmente sigo sintiéndome comunista. Los míos son los comunistas. Mi historia, mis señas de identidad, están con lo que ha significado y significa el comunismo.

Aunque hoy no tenga el carne del Partido, aunque este muy distante de bastantes de sus posiciones políticas, aunque en los últimos veinte años haya colaborado y trabajado mucho mas directamente con los socialistas o lo este haciendo ahora con PODEMOS (por cierto con tan fuertes tics anticomunistas).
Cuando septiembre tras septiembre, sin faltar ni uno, estuve yendo a la fiesta del PCE, cada vez mas reducida, cada vez mas desnaturalizada, en muchas ocasiones en plena bronca política con la dirección oficial del partido, siempre he sentido, «estoy con los míos, estos son los míos». Lo que no me ha sucedido en momento alguno ni con los socialistas ni con los de PODEMOS.
No me engaño. Ni sufro espejismos. Conozco los errores, los sufrimientos y las maldades que han provocado muchos comunistas o bajo la bandera del comunismo. Lo mucho que nos hemos equivocado también los comunistas españoles. Y sin embargo nunca he cuestionado la razón histórica y la superioridad moral de mi adhesión al comunismo.
Necesito saber por qué. Profundizar en mi vida y en lo que me ha rodeado.
Es muy posible que esa larga relación de amor, de desesperación, de orgullo, de frustración, que me une al comunismo, tenga que ver en sus inicios con los libros.
Gracias por tu blog.
Muchas gracias por tu comentario. Me alegra saber de ti, despues de tantos años. Te dire que senti mucho la muerte de Marisa, tan buena amiga, compañera y camarada. Un fuerte abrazo.
Sr. Maravall cuan equivocado está Ud., cómo se le ocurre. Por ir al grano, ya que se proclama tan inconmensurable mente comunista, a Ud. le parece que resistentes y combativos hasta la médula, como Sánchez Montero o Camacho hoy serían tan complacientes con ese partido de niñatos talluditos llamado Potemos ?