GLORIANA: FORMIDABLE OPERA DE BRITTEN
GLORIANA EN EL TEATRO REAL DE MADRID

Para satisfacción de quienes amamos la ópera, el Teatro Real de Madrid ha programado en las últimas tres temporadas tres óperas soberbias de Benjamín Britten: “Death in Venice”, “Billy Budd” y ahora “Gloriana”. Sobre “Billy Budd” ya escribí en mi blog, conmocionado por una ópera fascinante y un montaje fuera de serie. La misma sensación que he tenido tras ver y escuchar “Gloriana”.
Tardé bastantes años en conocer a Benjamín Britten, en mi opinión el mejor compositor inglés de ópera y música clásica del siglo XX. Cuando escuché por primera vez “Peter Grimes”, me pareció formidable y me reconcilió con la ópera contemporánea. Britten a pesar de la calidad de su obra, no ha sido un compositor suficientemente reconocido por el publico en general y no digamos en nuestro país.
Su perfil personal no le ayudó mucho, especialmente entre el conservador establishment y critica artística de Gran Bretaña de los años 50 y 60. Era de izquierdas, pacifista, homosexual (su pareja estable fue el gran tenor inglés Peter Pears) y su estilo musical estaba mas influido por los músicos renovadores de Viena o de la Unión Soviética, que por los compositores ingleses del siglo XIX y de las primeras décadas del siglo XX.
La opera Gloriana, un encargo que no respondió a los deseos de sus patrocinadores
Con motivo de la coronación de la Reina Isabel II en el año 1953, el teatro Covent Garden de Londres, el gobierno británico y la propia Casa Real, le encargaron a Britten una ópera para celebrar tan magno acontecimiento. Britten propuso componer una ópera inspirada en la Reina Isabel I, un icono fundamental en la historia de Gran Bretaña, idea que a todos les pareció muy bien como forma de exaltar a la nueva y joven monarca.
El día del estreno, el selecto público que acudió a la representación (políticos, diplomáticos, nobleza, financieros, críticos culturales), se quedó de piedra y dedicó cortos aplausos de cortesía. Al día siguiente la prensa hizo feroces críticas, no tanto por la música sino por el carácter en sí de la ópera.
La ópera se centra en la conflictiva relación amorosa entre la anciana Reina Isabel y un jovencísimo (y casado) Duque de Essex, ambicioso, vanidoso, pendenciero y a la vez familiar de la reina. Una reina, que ante la desastrosa campaña militar contra los rebeldes irlandeses realizada por el duque y sus posteriores conspiraciones, no vacila en anteponer su papel de soberana a sus sentimientos amorosos, condenándolo a muerte y haciendo oídos sordos a las suplicas de sus familiares.
Una reina inteligente, con criterio propio, pero dura e implacable en el ejercicio de sus funciones, ella sola rodeada de hombres, envejecida, sumida en melancólicas meditaciones y negándose a renunciar a la corona hasta su fallecimiento.
Como es lógico, siendo todo ello rigurosamente histórico, no era plato del agrado del establishment británico, ni la mejor forma de celebrar la coronación de una reina, cuya trayectoria vista en la actualidad, tiene muchos aspectos en común con la de Isabel II (para más detalles ver la interesante serie televisiva “The Crown”). Sin embargo la ópera tuvo buena acogida entre el público normal, pero al igual que sucedió con otras óperas polémicas de Britten, ha tenido limitadas representaciones y reposiciones en Gran Bretaña
La ópera combina música contemporánea expresionista y música renacentista. Impresionantes escenas con derroche de coros, bailarines, actores y niños, con escenas intimistas de la reina y el duque o de otros protagonistas, manteniendo constante el interés por lo que se oye y se ve en el escenario.
Una extraordinaria versión en el montaje del Teatro Real de Madrid

El reparto, y en especial el personaje central de la Reina, pero también de los numerosos protagonistas, brilló a gran altura. El Coro del Teatro Real, como viene siendo habitual en los últimos años estuvo magnifico. Los bailarines y el coro de niños igualmente bien. Y la orquesta del Teatro Real dirigida por Ivor Bolton, en una ópera, que como he dicho, combina distintos estilos musicales, lo hizo con brillantez y fuerza, destacando los músicos que se integraban con el coro en los laterales del escenario, así como el tañedor de vihuela con unos deliciosos acompañamientos en alguna escena coral.
La escenografía entre moderna y tradicional, a pesar de mantenerse sin cambios a lo largo de los tres actos, resulta sencilla y a la vez impactante y apropiada. El vestuario, clásico y sin innecesarios alardes innovadores, también fue muy bello y apropiado.
¿Qué más se puede pedir?
Pues sorprendentemente el Teatro Real no estaba lleno, había asientos vacíos y más aun después del intermedio. Una parte del público del patio de butacas se levantó raudo nada más caer el telón. Muy pocos aplausos a lo largo de la representación y aplausos moderados al final. Seguimos teniendo un público demasiado tradicional en la ópera de nuestro país.
Afortunadamente hay buenas grabaciones de esta ópera, incluido un extraordinario box con toda la producción operística de Britten a precio muy favorable.

Quedan aun bastantes óperas de Britten no estrenadas al menos en Madrid; esperemos que en los próximos años podamos tener la oportunidad de disfrutarlas en vivo y en directo.
Totalmente de acuerdo. La vi el pasado sábado y me pareció realmente impactante. Hay en YouTube una grabación no muy buena de un montaje de la ENO ( English National Opera ) con la gran Sarah Walker. No es comparable a este montaje del Real, pero «a falta de pan…..»