JUAN PEREZ UN GRAN DIRIGENTE OBRERO

Juan Pérez estaba hecho de una pasta especial. Fue un modelo de militante comunista, de dirigente sindical, de luchador obrero y además una persona de una gran calidad humana. Su muerte con solo 70 años me ha entristecido profundamente.
No voy a escribir sobre su larguísima biografía de luchador obrero, que empezó muy joven siendo emigrante en Alemania y nunca acabó. Otros lo harán mejor que yo; tan solo de recuerdos que conservo de mi relación con él.
Creo que le conocí hace 40 años, en algún acto de CCOO al que me invitó a Cádiz. Y seguí yendo con cierta regularidad. Dormía en su casa modesta, eran tiempos en los que los sindicalistas no dormíamos en hoteles sino con otros compañeros, y en los que no viajábamos en avión sino en este caso en un tren correo que se tiraba toda la noche desde Madrid a Cádiz, donde me esperaba Juan para ir a desayunar y hablar de política.
Después coincidimos durante años en las reuniones del Consejo Confederal de CCOO. No siempre mantuvimos las mismas posiciones sindicales, pero, entre otras muchas virtudes, a Juan le caracterizaba su capacidad de dialogo, su respeto a los que no pensaban igual, la sensatez y el sosiego en la forma de hablar.
Cuando asumió la responsabilidad de las Relaciones Institucionales en CCOO de Andalucía, de nuevo me invitó a reuniones de trabajo en Sevilla o en otras capitales. Era sorprendente el conocimiento y el rigor que tenía Juan en todos los temas referidos a nuestro sistema de protección social, por muy complejos que fueran. Como buen sindicalista era reivindicativo, pero nunca le oí caer en la demagogia ni en planteamientos utópicos.
Me consta el respeto que le tenían en Andalucía políticos, empresarios, dirigentes sociales, periodistas o militantes de otros sindicatos.
Juan fue siempre eurocomunista, primero en el PCE y luego en IU y nunca cayó en el anticarrillismo, dos aspectos que durante años no eran fáciles de aceptar en amplios sectores de la izquierda comunista andaluza. Como tampoco hizo gala de fácil antisocialismo, en una tierra que se prestaba a ello tras muchos años de hegemonía electoral del PSOE. Quizás ese perfil de Juan fue un obstáculo para que no tuviera una mayor responsabilidad en la dirección de CCOO de Andalucía ni en la dirección de CCOO de España.
Juan era cercano, amable, socarrón y tenia guasa, comedida, pero mucha guasa, sobre todo cuando terminábamos las reuniones y nos íbamos a tomar un vino. Recuerdo un año que al salir del trabajo en Jerez me llevó a un teatro bastante antiguo a ver un concurso de chirigotas de los Carnavales; eran mucho mejores los comentarios de Juan que lo que sucedía en el escenario.
La ultima vez que nos vimos fue en la ajetreada Asamblea de Barcelona en julio del 2016. Después no supe que estaba gravemente enfermo. Me hubiera gustado despedirme de él. Mi solidaridad y cariño con su familia y amigos.
Es lamentable que gente buena y luchadora muera y tanta gente que se enriquece a costa del pueblo llano sigan como si nada.
Que buena experiencia y tan bien como lo escribes.
Que descanse en paz, un abrazo Héctor