LAS TRES VIDAS DE PHIL OCHS
Phil Ochs fue junto a Judy Collins la avanzadilla de los nuevos folk singers que llegaron a nuestra carreta en los primeros días de 1966. Pero Ochs llevaba ya unos cuantos años en activo y en aquellos momentos se podía considerar el más genuino heredero del gran Woody Guthrie y el músico más comprometido políticamente de la nueva generación folk norteamericana.
Ochs solo vivió 35 años, pero fueron años intensos y en su parte final terribles. Nació en El Paso, Texas en diciembre de 1940 en una familia judía (como Dylan y tan solo cinco meses antes que Bob). Aunque inicialmente estudió en un colegio militar, después ingresó en una escuela de periodismo, interesándose rápidamente por la vida política, asumiendo un grado de compromiso con las tradiciones progresistas norteamericanas que ya nunca abandonaría.
En el plano musical en su adolescencia estuvo muy influido por los grandes músicos del rock and roll, Elvis, Chuck Berry, Buddy Holly, Jerry Lee Lewis y también por Hank Williams y Woody Guthrie. Es decir lo mejor de lo mejor de la música popular de su país. Junto a su amigo Jim Glover crea el dúo “The singing socialists”, al que después cambiaron el nombre por “The sundowners”.
En 1962, viviendo ya en New York se relaciona con folk singers como Bob Gibson o Dave Van Ronk y colabora con las revistas del folk más politizado “Broadside” y “Sing out!”. En 1963 es invitado a participar en el Festival de Newport, el sueño de todo cantante folk o de blues y ese mismo año participa en un concierto con otros artistas en el Carnegie Hall.
Por fin en 1964 graba con Elektra su primer lp: “All the news thats fit to sing”, un disco en la más pura tradición de Guthrie, al que rinde homenaje en la canción titulada precisamente “Bound for glory”. Con dos talking songs al estilo de Woody: “Talking Vietnam” y “Talking Cuban crisis”. Pero este disco tiene preciosas canciones: “Power and glory”, “Automation song”, “Ballad of William Whorty”, “The thresher” o “Lou Marsh” y desde luego la citada “Bound for glory”, una bellísima canción en la que excepcionalmente toca la armónica. Phil toca la guitarra y está acompañado por otro guitarrista de larga y variada trayectoria, Danny Kalb (que formaría parte de los Blues Proyect).

En 1965 se publica el segundo lp: “I aint marching anymore”, cuya canción estrella es precisamente la que da título al disco. Es un disco en la misma línea estilística y temática que el anterior: La guerra de Vietnam, el intervencionismo de USA en el tercer mundo, la segregación racial, la violencia de la sociedad norteamericana, la CIA…. Hay también buenas canciones como “In the heat of the summer”, “Hills of West Virginia” , “Draft dodger rag”, “That’s what I want to hear” o la version de la canción de otro musico folk Ewan McColl, “Ballad of the carpenter”. Quizás no sea un disco tan logrado como el anterior y al igual que este no tuvo presencia en las listas de ventas.
El tercer lp fue “Phil Ochs in concert”. Y aunque se suele decir que los músicos cuando tienen poco nuevo que aportar graban un disco en directo, como buen folk singer Phil se sentía a sus anchas en los conciertos, donde desplegaba todo su sarcasmo y sus aceradas críticas, con la complacencia y complicidad de su público. En este lp, grabado en diversos conciertos a lo largo de 1965 y 1966 hay algunas de las canciones más emblemáticas del Ochs combativo: “Cops of the world”, “Bracero”, “Santo Domingo”, “Ringing of revolution”, “Canons of Christianity” (por cierto una hermosa canción), o la divertida “Love me, i’m a liberal”. También en este disco se encuentran otras dos bellas canciones, “There but for Fortune”, una versión inferior a la que hizo Joan Baez y “Changes”.

En 1967 Ochs cambia de discográfica y de estilo. Empieza su segunda vida. Abandona el folk de guitarra y realiza un complejo disco “Pleasures of the Harbor”, con cuatro canciones de más de ocho minutos de duración, con sofisticados arreglos instrumentales, con recuerdos de dixie, del cabaret alemán de los años 20, con arreglos vanguardistas, e incluso con una referencia abierta a la inmortal canción de la película de Casablanca ,”Play it again, Sam”. La guitarra deja de ser la protagonista instrumental a favor del piano de Lincoln Mayorga, que también colaborara en los arreglos del disco junto con Ian Freebairn-Smith.
La temática deja de ser abiertamente política, tiene rasgos más intimistas, incluso amorosos, aunque no por ello deja de ser menos crítico con la sociedad y sobre todo con la vida cotidiana norteamericana. Destacan “The party”, “Pleasures of the Harbor”, “Miranda” y el Serie Dorada “The flower lady”, en este caso una versión mucho más conseguida, que la mas pop de Peter and Gordon. Con este lp Phil por fin entro en las listas de ventas, aunque se quedó en un modesto puesto 168.
El siguiente lp, fue “Tape from California”. Un disco para despistar a cualquiera, en el que se mezclan el nuevo estilo de Ochs, con sus viejas canciones de lucha y en el que encontramos la mano de Van Dyke Parks en los arreglos. En esta grabación se suceden rocks, como la canción que da título al disco, con canciones de puro folk y canciones con arreglos vanguardistas e incluso psicodélicos. La mejor canción de este lp es en mi opinión una preciosa balada, “Joe Hill”, en el más puro estilo de Woody Guthrie y en el que está acompañado de otro buen discípulo de Woody, Ramblin Jack Elliott. Otra excelente canción es “Floods of Florence”, que poco tiene que envidiar al “Shes leaving home” de The Beatles y por último, “When in Rome”, un tour de forcé de trece minutos, que recuerda las grandes canciones del Dylan preelectrico.
El siguiente lp en 1969 fue “Rehearsals for retirement”, un disco de folk rock con esencias country. Una pátina de melancolía lo recorre, reflejando la trayectoria de un artista fuertemente impactado, como otros muchos de su generación, por los asesinatos de John y Robert Kennedy y Martin Luther King y al que la Convención de Chicago del Partido Demócrata y los trágicos disturbios que la acompañaron, junto a la evolución de la guerra de Vietnam, le llevaron a sumirse en un cada día mayor pesimismo vital. En este lp en todo caso abundan las buenas canciones como “The doll house”, “Willliam Butler Yeats visits Lincoln Park and escapes unscathed” (con un precioso acompañamiento de acordeon), “My life”, “The Scorpion departs and never return” o “Doesn’t Lenny live here anymore” o “Another age”. Este lp fue el más vendido de Ochs llegando al n.167.
Por fin en 1970 se publica el ultimo lp de Ochs en estudio: “Greatest hits”, que no es una recopilación, ya que son todo el composiciones nuevas. Para entender este disco desde su portada (Phil Ochs aparece enfundado en un traje amarillo de lentejuelas con una guitarra eléctrica y en la misma pose que el disco de “Elvis in Memphis” y con el subtítulo satírico, clara referencia a otro disco de Elvis, “Fifty fans of Phil Ochs cant be wrong”), hasta su contenido, hay que recordar que Ochs había declarado recientemente que aspiraba a ser una mezcla al 50% del Che Guevara y Elvis.
En mi opinion este es uno de los mejores discos de Ochs, con rock and roll años 50 (“My kingdom for a car”), country honkytonk (Gas station women), rock estilo Lennon (“Basket in the pool”), hermosas baladas folk rock “Boy in Ohio”, “Jim Dean of Indiana”, country rock “Chords of fame”, musica vanguardista “No more songs” o “Bach, Beethoven, Mozart and me”. Un disco sin desperdicio, con arreglos de nuevo de Van Dyke Parks y con la presencia de músicos tan diversos y destacados como Laurindo Almeida, Gene Parsons, Clarence White o Dick Rosmini. El disco entro hasta el número 197 de ventas. Y en el que de nuevo a pesar de ese envoltorio de pop rock, sus letras siguen reflejando su acerada crítica social.
Tras esta grabación Ochs empezó su tercera vida, con giras y viajes por Europa y Latinoamérica, África y Oceanía, incluyendo estancias en la cárcel en Argentina y un encuentro con Víctor Jara y el recién elegido Salvador Allende. Phil estaba entrando en un proceso agudo de crisis personal, con adicciones y drogodependencias que fueron alterando su salud física y mental. Su última grabación, recogiendo su última concierto, “Gunfight at Carnegie Hall”, es tremenda. La voz de Phil está deteriorada y se quiebra en varias ocasiones y su repertorio, junto a alguna de sus clásicas, alterna medleys de Buddy Holly, de Elvis, de Jerry Lee Lewis y hasta el Okie from Muskogee de Merle Haggard o Mona Lisa de Nat King Cole.
Aún tuvo tiempo de participar en un macroconcierto el 11 de mayo de 1975 en Central Park, donde Ochs canto a dúo con Joan Baez “There but for fortune”. Once meses después, el 9 de abril de 1976 se ahorco.

La muerte trágica de Phil Ochs no fue olvidada por sus fervientes seguidores. Las versiones de sus canciones, los conciertos y grabaciones-homenajes, los reconocimientos póstumos, hablan de la influencia de este gran músico que simbolizo como pocos las esperanzas y frustraciones de un sector de la juventud norteamericana de los años 60.
Ochs nos dejó un buen recuerdo y 35 años después de su muerte, ni sus mensajes, ni su música ni su trayectoria vital nos pueden dejar indiferentes. Hay algunos buenos recopilatorios, aunque a veces recogen o la primera época con Elektra o la segunda con A & M. Posiblemente el mejor sea el triple “Farewells & Fantasies”.
Publicado originalmente en la wiki «caravaneros el 4 de febrero del 2011