LONDRES AGOSTO 1973

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Publicado en CATEGORÍA:   Recuerdos.
  1 agosto, 2018.
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THE BEATLES EN ABBEY ROAD

(Con este calor hay que tomarse un descanso. Relajarnos después de un año intenso en nuestro país y en el mundo en general. Así que, al igual que otros meses de agosto, voy a dedicarme a recuerdos de mi lejana juventud. Espero que resulten ligeros y entretenidos)

 

El 1 de agosto de 1973, a media mañana, en la estación de Chamartín, cogí el tren a Hendaya. Empezaba mis segundas vacaciones de verano por mi cuenta. Si el año anterior había recorrido Centroeuropa y conocido en directo algunos países del “socialismo real”, ahora el objetivo era Gran Bretaña, la tierra de The Beatles y muy en especial Londres.

TREN A HENDAYA 1973

Había estado ahorrando todo el año de mi sueldo de abogado laboralista y podía permitirme un viaje de un mes, cuidando mucho el gasto, pero permitiéndome algunos caprichos largo tiempo acumulados. Iba con mi querida mochila azul, mi saco de colores y varios bocadillos para un viaje de más de 36 horas.

En el transbordo a medianoche en la estación de Hendaya, mantenía la duda y el miedo de si la policía española me dejaría cruzar la frontera sin problemas. Me preguntaron a donde viajaba, les dije que a Londres y con mis pintas de aquellos tiempos, debieron pensar que era otro de esos hippies desastrados. En el veloz y cómodo tren francés pude por fin relajarme y dormir unas horas.

Una vez en Paris nuevo transbordo a la imponente Gare de Saint Lazare. Antes de coger el tren al puerto de Le Havre, me dio tiempo a comer en un bar de la estación un delicioso “croque Monsieur”. Casualidades de la vida en mi departamento viajaban también 3 chicos españoles, ya no recuerdo de dónde. Se dirigían también a Londres, donde ya tenían una casa reservada, que me ofrecieron compartir al menos los primeros días. Los nuevos amigos parecían tener mucho mas mundo que yo y sobre todo sabían algo de inglés, por lo que no dude ni un segundo en aceptar.

Cruzar el Canal de la Mancha en un inmenso ferry fue una novedad para mí, que nunca había subido a un barco, salvo las lanchas al Puntal de Santander. No me gustó el balanceo y miraba con ansiedad el horizonte a ver cuándo llegábamos a Brighton. Nuevo transbordo al tren a Victoria Station. Fue un bello recorrido descubriendo el dulce paisaje británico.

En la estación, ya de noche, cogimos un taxi a Tottenham Court. El piso era muy desangelado, aunque grande. Dejamos el equipaje y cenamos algo. En la cena me enteré que el plan que tenían mis anfitriones era irse esa misma noche de marcha a una discoteca. Yo estaba matado, con tantas horas de viaje, pero cómo me iba a negar.

DISCOTECA LONDINENSE 1973

Nos fuimos a una discoteca en la misma Tottenham Court Road. Al entrar quedé fascinado. En ese momento sonaba la impresionante música de The Temptations y su último disco “Masterpiece”. El altísimo volumen de la música, el juego de luces y el público, muy mayoritariamente de color, me envolvieron en una especie de ensoñación de la que no salí en toda la noche. La música era solamente soul y funk, con una repetición insistente de “Masterpiece”. Nada que ver con las discotecas que yo conocía de Madrid o Gandía.

PORTADA DISCO «MASTERPIECE» DE THE TEMPTATIONS

Nos fuimos cuando cerraron. No sé ni cómo ni cuanto ni dónde dormí. Pero al despertar a media tarde, los amigos me anunciaron que esa noche repetiríamos. Yo que quería ir de museos, recorrer Londres, ver tiendas de música, me encontré encadenado a un plan de vida nocturna, que, aunque muy sugerente, no podía repetirse un día y otro. Les di las gracias, cogí mis trastos y me marché a un Youth Hostel.

Cuando llegué a la recepción me empecé a arrepentir de la decisión, a la vista de que ni me entendían ni entendía nada. Aun y así pude quedarme a dormir. Como un marciano me fijaba en lo que hacían los demás, p.e. que por la mañana antes de abandonar el centro había que hacer alguna tarea, así que barrí y ayudé a recoger el comedor.

En el Hostel había un cartel anunciando que en Bath había un festival de música y teatro alternativos y decidí ir. Cogí el tren, bajando primero en Winchester y después en Salisbury. Dos preciosas pequeñas ciudades que me encantaron. Lo malo es que llegué a Bath ya de noche y me hice un enorme lio para encontrar el Youth Hostel, dado mi absoluto desconocimiento de la terminología urbana inglesa y no sabía que existían, además de “street”, “lane”, “road”, “crescent”, “way”, “avenue”, y muchas más denominaciones. Cuando me armaba de valor y decidía preguntar a alguien, era todavía peor.

Por fin, agotado de andar, descubrí el Youth Hostel y lo mas importante, las latas de guisantes y de arroz con leche, que vendían a precio irrisorio en la cantina y que me resultaron riquísimas. A partir de esa noche, esa seria mi comida y cena habitual. Los guisantes cada vez los iba aderezando con las diversas salsas inglesas, que eran gratis.

VISTA DE LA CIUDAD DE BATH

Al día siguiente llovía en Bath, la primera vez en mi viaje. A pesar de ello me fui al recinto del festival. La parte musical era de tercer o cuarto nivel, con grupos que hoy llamaríamos de música “garaje” y la parte teatral lógicamente no me enteraba de nada. Pero el ambiente, mezcla alternativo y cutre, me gustó mucho o hice lo posible para que me gustara mucho. Ya no recuerdo cuantas latas de cervezas de medio litro me tomé, eran muy baratas, pero fueron bastantes. Volví al Youth Hostel empapadisimo por dentro y por fuera y decidí que otro día en el festival de Bath no me iba a aportar mucho más.

Por la mañana recorrí Bath, que también me gustó y regresé a Londres. Me quedaba todavía un día para encontrarme con mi amor del último año, con la que había quedado. Estaba nervioso, ansioso, emocionado. Era la primera vez que íbamos a estar una semana juntos y encima en Inglaterra. Un sueño.

CUADRO DE TURNER

Me fui muy temprano a la Tate Gallery, donde descubrí asombrado a Turner y sus increíbles cuadros de motivos marinos; solo por aquel encuentro había merecido la pena mi viaje a Londres. Después hice la primera visita al British Museum, las salas que realmente me interesaban más, el arte egipcio, asirio, mesopotámico y griego. No sé cuántas horas pasé recorriendo todas aquellas maravillas que habían “esquilmado/recuperado” decenas de exploradores británicos de los últimos siglos, pero me supo a muy poco y me prometí volver otra vez.

VICTORIA STATION

Al día siguiente, con mi equipaje a cuestas, me fui a Victoria Station a esperarla. Al bajar de su tren que la traía del aeropuerto, no me imagine lo bruscamente que iba a terminar nuestra luna de miel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios en “LONDRES AGOSTO 1973

  1. Que buena anécdota de esos años maravillosos, quede encantado de principio a fin como un niño al leer tu escrito.
    Que la felicidad siempre inunde tu familia.
    Un abrazo

  2. Que bonito relato. en el verano del 73 yo tenia 10 años y habia acabado 4° de EGB (el curso anterior, aun fué 3° de la antigua Primaria y el maestro iba loco con el nuevo temario (teoria de conjuntos, teoria del lenguaje, teoria de la ciència experimental) y linea pedagogica a base de fichas, autoevaluaciones, libros de consulta). A mi pueblo venian en el verano los hijos de los emigrados a Barcelona o los mas recientes a Castellón, y en el club juvenil sonaban también los Temptations, y en las verbenas se mezclaban los pasodobles con los Creedence, Formula V con los Procol Harum

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