LULA: CONSIGUIERON ENCARCELARLO

En el verano del año 2002, en plena campaña electoral en Brasil, escribí un articulo en la Gaceta Sindical de CC.OO. en relación al “lulometro”, que empezaba textualmente así: “A veces aparecen noticias que aun desde la vida rutinaria en los países desarrollados resultan escandalosas. Una de ellas es la creación del «lulometro», una especie de baremo de la evolución de las expectativas de triunfo electoral de Lula, el dirigente del Partido de los Trabajadores, candidato a la presidencia de Brasil. La finalidad de este «lulometro» es ir creando una reacción social y financiera para alertar y sobre todo evitar el triunfo de Lula”. No lo consiguieron entonces, ni años después en la segunda legislatura que volvió a encabezar Lula.

A su sucesora, Dilma Rousseff, también del Partido de los Trabajadores del Brasil, la consiguieron descabalgar mediante maniobras que por muchos observadores y conocedores de la realidad brasileña fueron consideradas un auténtico golpe de estado. Ante las futuras elecciones presidenciales, en las que los sondeos dan por ganador a Lula, sus poderosos enemigos políticos han decidido cortar por lo sano, encerrándole en la cárcel.
No voy a ser tan maniqueo como para ignorar los errores cometidos por el Partido de los Trabajadores, sus sucesivos gobiernos e incluso por el propio Lula. Es posible que con la legislación brasileña en la mano algunos de esas prácticas irregulares merezcan sanción penal. Pero una cosa es cierta, Lula, su Partido y sus gobiernos, han hecho por la ciudadanía brasileña muchísimo mas que cualquier otro gobernante a lo largo de la historia de ese país. Algo que la raspada mayoría de los jueces de su Tribunal Supremo que han decidido el encarcelamiento de Lula no han tomado en consideración.
Brasil una historia dramatica, una pieza clave en Iberoamerica
Brasil, hoy una de las grandes potencias emergentes del mundo y sin duda el país mas decisivo al sur de Estados Unidos, es una pieza clave en la geopolítica mundial, como muy bien demostró Lula con sus actuaciones siendo presidente y por tanto hay que tener mucho cuidado con quien lo gobierna.

Brasil ha conocido duras dictaduras, además de brutales desigualdades sociales. Tuvo en los años 60 un presidente moderadamente nacionalista, neutralista y socialdemócrata, Joao Goulart, que fue depuesto por un golpe militar, instaurándose una dictadura militar (precursora de las de Chile, Argentina, Uruguay, Perú, Bolivia…) que duro 21 años y contra la que precisamente Lula, siendo dirigente sindical lanzo importantes huelgas generales. Con algunos de esos militares golpistas y con muchos torturadores, los jueces brasileños han sido mucho más benévolos.
Lula, un obrero metalúrgico, era demasiado insoportable para la oligarquía brasileña, para buena parte de sus fuerzas armadas, para casi todos los medios de comunicación importantes, para un sector del poder judicial, para numerosos políticos corruptos, para las jerarquías mas conservadores de la Iglesia Católica y sobre todo de los numerosos Evangelistas. Y fueron a por él, contando con la traición y la compraventa de voluntades de políticos y empresarios, inmersos en una corrupción que en Brasil alcanza cotas inimaginables.

Los inmensos logros de Lula no han sido tenidos en cuenta
Lula consiguió sacar a 40 millones, repito 40 millones, de brasileños de la pobreza, impulsar la modernización del país, frenar la deforestación del Amazonas y apoyar causas progresistas a nivel internacional a menudo en colaboración con Barak Obama.
Lula inmerso en un complicadísimo juego de alianzas en el parlamento brasileño, lastrado por la falta de experiencia de una parte de los dirigentes de su partido y de su gobierno, no fue capaz de vislumbrar el daño que fenómenos de corrupción de sus compañeros políticos le estaban haciendo y que antes o después terminaron por salpicarle, al no haber actuado con rigor y diligencia. Posiblemente Lula subestimó el poder y el odio de una parte de la judicatura y de las fuerzas armadas, que por cierto han presionado descarada y abiertamente por su encarcelamiento. Como tampoco valoró adecuadamente la persistente movilización en la calle de sus enemigos políticos y religiosos, repitiendo, casi calcando, lo que en su día le hicieron a Joao Goulart.
Ya lo han conseguido.
De nada han servido los ingentes logros que han beneficiado a las clases populares brasileñas o el prestigio logrado internacionalmente por Brasil en los años de su gobierno. El actual gobierno de la derecha y los poderes facticos de diversa índole, no se han molestado por tramitar un indulto para la figura mas respetada y valiosa que ha dado Brasil en su historia. Total, era un obrero metalúrgico que se metió en donde nadie le había llamado….
