POLARIZACION Y OFERTA DE ABSTENCION

Es una idea muy extendida que la sociedad española esta muy polarizada, aunque hay diferentes opiniones en identificar el origen, los posibles responsables de la misma o las consecuencias que ello pueda tener.
Es cierto que la polarización política es visible, con diversas características, en otros estados: Alemania, Francia, Estados, Unidos, Italia, Gran Bretaña, Polonia, Hungría, Portugal, Holanda, Chile, Brasil…Además se suele relacionar esa polarización con un intenso ascenso de la extrema derecha. Ha habido, también, periodos de polarización en ámbitos territoriales más reducidos: Cataluña durante la etapa del “proces”, el País Vasco durante casi 40 años con la presencia del terrorismo, reflejado en la novela “Patria” de Fernando Aramburu, en Irlanda del Norte durante largas décadas…
La polarización entendida como una división interna de una sociedad, sin instrumentos eficaces de encuentro o de un mínimo consenso, es una realidad que con diversas maneras de expresarse ha tenido frecuentes manifestaciones a lo largo de la historia. Desde los enfrentamientos de sajones y normandos en los primeros tiempos de la conformación de Inglaterra, las persecuciones y guerras de religión en Centro Europa en los siglos XVI Y XVII, los enfrentamiento entre los Estados del Norte y los del Sur en Estados Unidos que desembocaron en una guerra civil, aun con evidentes rescoldos, y ya mucho más próximo el triunfo del nazismo, del fascismo, en Centro Europa y por supuesto la guerra civil y la dictadura en España, la destrucción de la democracia en Chile en 1973…
También es cierto que, en determinados casos, la polarización la han protagonizado las elites políticas, económicas, militares o religiosas, sin que su traslación al conjunto de la sociedad fuera mayoritaria.
Si hacemos un somero repaso a las numerosas experiencias de polarización, podemos concluir que en general, con la excepción de la Guerra Civil norteamericana, han sido lo que podríamos denominar los sectores conservadores los que salieron beneficiados de esas situaciones de polarización, aunque antes o después se recuperara o normalizara la convivencia.
Llegados a este punto, podemos centrarnos en la actual polarización en España e intentar buscar vías para superarla, al menos a medio plazo.
Lo primero que podríamos decir es recordar ese viejo refrán de “dos no se pelean si uno no quiere”. En otras palabras, hay que partir de que la responsabilidad de la polarización se encuentra en los dos lados del espectro político, social, mediático…En mi opinión esto no quiere decir que las actitudes hayan sido iguales en lo que podríamos denominar la izquierda que en la derecha. Por supuesto que no. Desde el “váyase Sr. González” contra Felipe por parte de Aznar en la década de los 90, hasta la actuación ante los atentados yihadistas en la estación de Atocha en el 2004, los continuados insultos desmesurados de Isabel Ayuso o Santiago Abascal o la creciente descalificación y falta de respeto de Núñez Feijoo y su equipo hacia la figura del presidente del gobierno.
Pero la conducta de algunos ministros y ministras socialistas, de dirigentes del PSOE y de la izquierda alternativa, muy en especial de Podemos, ha sido con frecuencia altiva, descalificadora, sin asumir su papel institucional. Por no hablar del recurso sistemático a la formula del “decreto ley”, la no presentación por tercer año consecutivo de los presupuestos, el olvido del compromiso presidencial del pasado año (tras los días de retiro) de presentar un paquete de reformas del funcionamiento democrático… Todo ello, con su utilización abusiva por los medios de comunicación de la derecha, alimenta las tensiones de polarización.
Tampoco facilitan las cosas el meter en el saco del “fascismo” al PP en su conjunto.
Por ahora se ha demostrado que la polarización a quien más beneficia es a VOX y a quien mas deteriora es al PSOE y a la izquierda alternativa.
¿Podemos seguir en esta senda de polarización? ¿La izquierda puede afrontar una importante derrota electoral arriesgando todo lo conseguido para el conjunto de la población?
¿Por donde empezar en ese camino de recuperar un mínimo consenso?
En mi opinión tenemos una oportunidad con las recientes elecciones de Extremadura y Aragón y el papel determinante de VOX. La izquierda tenemos que preguntarnos que es mejor para la ciudadanía, si permitir gobiernos de coalición PP-VOX o permitir con la abstención socialista gobiernos exclusivos del PP.
La abstención socialista, podría ser lo mejor, siempre y cuando el PP hiciera un mínimo gesto de pedirlo claro está.
Esa abstención no es nada fácil para los socialistas. Sin duda generara incomprensiones dentro de los militantes, simpatizantes e incluso votantes del PSOE. Hay que explicarla mucho y bien. La dirección del PSOE y todos sus cuadros tienen que volcarse en esa tarea. También habrá fuertes criticas desde los socios de gobierno, pero tendrán que aguantarlas.
Tampoco hay que descartar que Feijoo obligue a sus dirigentes territoriales a no aceptar esa propuesta de abstención socialista. Habría que buscar la complicidad mas o menos explicita de los dirigentes del PP mas centristas, como el propio Moreno Bonilla y otros.
Sin duda es un reto muy difícil, máxime teniendo en cuenta las descalificaciones mas recientes de dirigentes del PP, empezando por Feijoo, que quieren ver a Pedro Sánchez y al gobierno sentados en el banquillo.
En mi opinión una propuesta de abstención, tendría muy buena acogida en sectores ciudadanos que están muy hartos de la bronca política y entenderían que la izquierda, al menos la socialdemócrata, no quiera seguir por el camino de la polarización. No hay que olvidar que en otros estados europeos hay gobiernos de coalición entre el centro izquierda y el centro derecha y también ha habido abstenciones para favorecer la lista mas votada.
Insisto, seguir con la dinámica actual, puede apartar a la izquierda del gobierno, estatal, autonómico y local, además de abrir paso a políticas muy regresivas, resultado de la colaboración PP-VOX, en perjuicio de la mayoría de los ciudadanos.