EL VALOR DE LA LECTURA

HectorMaravall HectorMaravall
Biografía

"¡Hola! Gracias por entrar en mi Blog. Espero que te guste, despierte tu interés y te anime a participar con tus comentarios y opiniones. Héctor"


Publicado en CATEGORÍA:   Recuerdos.
  1 marzo, 2018.
HectorMaravall ha escrito 181 entradas.

ETIQUETAS:  


En la casa de mis padres había muchos libros. En las de mis amigos no era frecuente, mas allá de alguna enciclopedia o novelas tipo best sellers.

 A los catorce años yo tenía especial predilección por los libros de arte, de historia. Por Pushkin, Baroja, Unamuno, Cicerón, Verdaguer, Menéndez Pidal, y sobre todo por el Poema del Mío Cid, el Mercader de Venecia y La Biblia. Unos gustos sin duda muy eclécticos.

 Mi abuela materna Esperanza,  solo tenía un libro que me interesaba y había leído varias veces. “Nosaltres els Valencians”. No sé a santo de que lo había comprado. Cultural e ideológicamente estaba en las antípodas de la forma de pensar de Joan Fuster. Quizás buscaba entender la excéntrica  personalidad de sus yernos valencianos.

 También leí con interés las tremendas historias y aventuras de los falangistas y de los primitivos nacionalsocialistas alemanes, en especial de los que se consideraban el sector obrerista e incluso revolucionario del NSPD. Unos los habia traído mi padre de Alemania en 1936, otros los habia comprado en la posguerra. Aunque en ocasiones fui yo el que abrí las hojas con un cuchillo por primera vez.

 Con el tiempo descubriría que en la librería de mi padre había dos ausencias y una frontera temporal. La literatura norteamericana no existía. Ni los poetas rojos, Alberti, Cernuda, Lorca y Neruda. Y todo terminaba en 1936. Después de la guerra no volvió a comprar literatura, aunque sí otro tipo de libros.

 El nunca me orientó, aconsejándome o censurándome lecturas. Solo tenía un limite: que las novelas, los libros de historia o de arte, no podían quitarme tiempo para los estudios.

 Mi madre era más activa. Y se interesaba por la moralidad de los libros, incluyendo si había fotografías o grabados que consideraba peligrosos.

 En la finca de Xativa, con una abundantisima colección de revistas encuadernadas y libros de finales del siglo XIX y principios del XX, mi madre hizo una terrible purga en el primer o segundo verano que pasamos allí. De Rubens, el Bosco, Toulouse Lautrec, de los pintores y dibujantes del romanticismo, de los viajeros y exploradores en el África misteriosa. Encendió una hoguera en el patio y los quemó.

Ella no era de leer literatura, salvo que fuera de carácter religioso. Pero sí el periódico. Todos los días de su vida, hasta el final. Siempre el “Ya” y después “El país”. No los ojeaba. Los leía enteros, salvo deportes y toros. Además hacía los crucigramas. Por todo ello tenía una información muy amplia y estaba al día de todo lo que sucedía. Le permitía mantener una conversación y discusión con conocimiento de causa. Algo nada frecuente en una mujer de su época y procedencia social.

 Era una atípica mujer de la derecha española.

Con su ejemplo, ella me enseñó lo importante que era leer el periódico diariamente.   

 Yo desde muy pequeño tenía mi propia biblioteca. Por orden de preferencias: Salgari, Julio Verne, Walter Scott, me sabía de memoria “El Talismán” y “Quintín Durward”, Dumas, las aventuras de Guillermo Brown, Tintín y Sherlock Holmes. Y por encima de todos ellos El Capitán Trueno.

 Mis padres consideraban que la cultura, en su sentido amplio, era un aspecto importante de la vida y salvo para más de dos tebeos semanales (Pulgarcito y El Capitan Trueno), no solían escatimar pagarme ni la compra de libros, ni ir al cine ni tener discos, esto ultimo dentro de un orden.

 El valor de la lectura, quizás sea una de las herencias más valiosas que ellos me han dejado. Aunque poco a poco me condujo al comunismo.

¿Te ha gustado este artículo?

¡Compártelo en tus redes!

¡Recibe actualizaciones de mi BLOG en tu email!

Al suscribirte estás aceptando la Política de Privacidad. No recibirás SPAM. Sólo contenido de calidad. Date de baja en cualquier momento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *